jueves, 8 de diciembre de 2011

LELA MARIÉN

Yo Señor don Quijote armado caballero para la enseñanza del TIEMPO SAGRADO profeso gracias a vos y a vuestro autor como mártir o testigo de la SIERRA ESCONDIDA.Y ella es mi amparo, el calor de mi corazón que hace resplandecer mi mente. Junto a ella amo a mi Dulcinea, mi esposa, objeto de olvido de mis pecados. Porque has de saber (solo a tí te lo digo en secreto de confesió, de caballero a caballero) que tengo miedo y me domina lo que en tí nunca fizo afincamiento. He luchar contra vestiglos por mi dama y por la intimidad del hogar y me quedo fijo como encantado ¿Qué habrá en mi circunstancia para que olvide el amparo de LELA MARIÉN que tanto amó Zoraida, la delicada mora? ¿Cómo me arrastran sentimientos mundanos y sofísticos que me quitan la sabia simplicidad que vos tenéis para ver los defectos de la mujer que vos no visteis ni en las mozas del partido? ¿Cómo puedo ser tu discípulo viendo realidades que se ven con el entendimiento realista que solamente ve o bien apariencias o representaciones abstractas?

"Os respondo atribulado amigo porque necesitáis consejo en lo que os falta:
he escuchado siempre vuestros discursos y notado tus intenciones, he estado presente en tus clases y te he dado ánimo para aleccionar ejércitos de ovejas y para liberar alumnos de sus cadenas como galeotes que iban así contra su voluntad. Pero te he visto hasta ahora temeroso de atacar a Pandahilando de la Fosca vista, veo que no confías en el valor de tu fuerte brazo, retrocedes en la salvación de princesas y no crees en la empresa mayor que débese llevarse a cabo. El intentarlo, lo sabes bien, acaba las más dificultosas aventuras. Tú sabes pero no realizas lo que sabes ¿Sabes por qué? La fe te falta, aquella por la cual el caballero se arroja en el lago de pez hirviente a borbollones y despierta donde el sol luce con claridad más nueva. Te pones a considerar laes especies accidentales de lo que ves y quedas frenado sin acción. Te quedas como tu admirado Hamlet y hablas y hablas sin decidir, lleno de poesía como su autor al cual tanto admiras pero flaco en fe que obra por la caridad.".

¡OH DON QUIJOTE! lleváis un púlpito en cada dedo, como dcie Sancho, porque aprendéis tu vuestra decisión por el bien vieres lo que vieres. Yo retrocedo por aquello realístico que el bien es mero ideal y que no se realiza en el mundo. Yo que he seguido a quien siguió al transparente Fichte, a Hegel, en mi juventud, de la mano de mi maestro Sepich que tanto se os parece ¡Yo que he odiado esa separación de realidad e idealidad que tantos profesores profesaban!

¡Dices bien alumno mío, caballero de la Sierra Escondida! Vuestro maestro fue uno de nuestros quijotes que salieron al mundo hecho y derecho aunque nunca, según él, pudo enderezarse, hasta que conoció al nuevo Aristóteles (de la Germania) del siglo xx, EJEMPLO Y MODELO DE TODOS LOS CABALLEROS ANDANTES QUE CONSUMAN OBRAS INMORTALES CON LA SENCILLEZ Y LA PUREZA QUE SÓLO LELA MARIÉN PUEDE OSTENTAR Y DAR A SUS HIJOS OBEDIENTES ¡BEATI MUNDO CORDE!
Vuestro maestro era un caballero cabal y legítimo como nadie, consagrado a su madre porque era sacerdote. Y todo esto ha de hacerte ligero para acabar tu empresa y ha de ser despertador para acometer toda tribulación o dificultad que se te ponga adelante. LELA MARIÉN OS VALGA.