sábado, 16 de julio de 2011

ELCUENTO HERMOSO

Salistes de la venta reventando el gozo por las cinchas de tu caballo y realizaste la obra de un nuevo caballero: en lugar de luchar con vestiglos o caballeros adversos defendistes a un asalariado a quien en lugar de su salario se le azotaba y tú le convertiste su azotes en dineros, los cuales se conviertieron ante tu buena fe en azotes acrecentados. La relación obrero patrón fue el asunto originario de tu caballería y tu dama deberá recibir tal victoria de justicia social como un novísima ofrenda caballeresca.
El narrador está escribiendo un bello cuento que con brevedad concluirá en el apaleamiento del mozo de mulas, que junto con el mercader que como tal sólo podía burlarse de tu pretensión de que reconocieran la belleza inmarcesible de la mujer, la esencia que es invisible a los ojos y que lo será a los del espiritu, ajeno a todos los mercaderes del mundo que representan elpensamiento calculador. El modo de la narración es una obra de arte y el narrador se da prisa en devolverte a tu aldea molido por la rudeza de los hombres meramente psíquicos que parecen triunfar por obra de los palos que empuñan, que muelen tus delicadas carnes, enaltecen tu alma pura en los sentimientos que de ti brotan. En realidad en este pequeño cuento que el autor no sé si pensaría continuar está en breve todo tu periplo y consumada tu obra: por esta joya has abierto el mundo, ya vuelves a tu hogar como caballero de la triste figura con el salario que corresponde ante la nobleza de tu acción. Don Miguel de Unamuno te consideró el Cristo español Claro está, ¡porque él era español!
Lo que sucederá en adelante es una expansión del bello cuento de tu salida y de tu vuelta al lecho de muerte. Te dejan ahora acostado y van al escrutinio de los libros quienes los ven como cosas y no ven la luz que ilumina los escritos. Pero tu sueña Señor don Quijote que nosotros despertaremos contigo. ellos vive y tú habitas.

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