Os vais a la aventura del reino Micomicón engañado por todos: sólo Sancho cree y por interés ¡Hasta vender vasallos negros desearía! ¡Y vos que vais a liberar a un reino entero mientras él va a someterlo al interés! Grotescamente lo exhibe ante la necesidad que os caseís con la princesa y recibe azotes por ello. Sin embargo echasteis pellillos en vuestras pendencias y el diálogo surgió esplendente ¡Con qué vivacidad lo interrogáis acerca de Dulcinea, con que ternura habláis de ella! ¡Y él con cuánto desparpajo os contesta, el muy majadero! Vuestra humanidad sube palabra a palabra ensalzando a vuestra dama, norte de los caballeros. Esa visual medieval resplandece en quien escribe y pone a la mujer en su sitial mariano. No dista mucho el cisne de Avon que es coetáneo. El claro de la gracia brilla en este punto hasta que se oscurezca o bien sea reconocido.
Vuestro autor os arroja la decepción con Andresillo y corrido quedasteis delante de la comitiva para quienes nada son los andantes sino quimeras. Queréis vos vengar a Andrés pero no podéis por juramento. Brilla empero vuestra nobleza frente a la bajeza del interés inmediato y burdo.
Poéticamente habita el hombre sobre la tierra y ese es su mérito
No hay comentarios:
Publicar un comentario