Tu casa, tus conocidos, no pudieron borrar, don Quijote, tu deber de andante. Más que nunca se te dibuja el camino bajo la luz que veis en soledad y que comunicais a Sancho. Los demás siguen viendo lo que se ve sin sa luz que da en tu corazón y tienen sus planes: el tuyo es el reino que no es de este mundo pero que pertenece a los niños. Nos complacemos en él agradeciendo al autor que esta vez haya querido fundirse contigo y cabalgar hasta el fin: ad esta muerte que es entregar el espíritu que nos ha sido dado. Algo tenemos que hacer entre tanto.
Y vaís caballero hacia el Toboso con vuestro ingenuo corazón al encuentro de Dulcinea. Es para tí la mujer lo que dice su esencia y pretendes acudir a su desgracia en este mundo pecador. Para tí es dulce la mujer. Para tí es intangible como ha dicho Becquer. Para tí es el norte del caminar y haces lo que Dante poetizó. Vamos hacia Lela Marién. Tú tienes tu Batriz en el Toboso y el mundo polvoriento de la Mancha sólo es un liso plano inclinado hacia donde ruedan caballero y escudero, ambos con distinto talante. EL ESCUDERO TE HA MENTIDO Y AHORA DEBE ENFRENTARSE A ELLO. ESTAMOS DE NOCHE EN EL TOBOSO Y TU HISTORIA SE VA HACIENDO CÉLEBRE MIENTRAS DISFRUTAMOS DE LO QUE EN ESTE MUNDO ESCASEA OCULTO POR LAS COSAS: LAS PERSONAS.
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