Mientras leen el Curioso impertinente tu sueñas con la batalla con el gigante de reino Micomicón ¡Qué torpemente mundana parece la historia frente a vuestro sueño! La vuestra es un juego de niños y la de ellos es una más en la lista de los pecados de los “hombres grandes” como se dice en el PRINCIPITO. Maravillosamente escrito un argumento que será el de mil películas modernas DONDE EL PÚBLICO ESTÁ ALLÍ PEGAO O APESGADO.
Claro está, es Florencia de la cual dijo Dante aquello: tu nombre en el infierno cunde. El infierno es el mundo cerrado donde las cosas son como son y no como tienen que ser. A esta situación se la llama “realidad”. Pero hay una segunda dimensión, el mundo abierto que es la montaña del purgatorio, camino a la cima desde donde se vuela a la tercera dimensión: el océano del ser por donde se sube a la rosa mística y de allí a la contemplación de las Personas Divinas nombrado allí el motor que por la palabra poética lo hizo ascender: ¡OH AMOR QUE EL CIELO RIGES Y CON TU LUZ ME ALZASTE!
Pero Vos señor don Quijote estáis fuera del mundo cerrado y te vais hacia tu dama y con ella como una Beatriz asciendes por los caminos atiborrados de hombres cuerdos o aferrados a las cosas, hoy en el juego de creer que peleáis con gigantes y son cueros de vino. Lo de Sancho es vanidad de los apetitos. Mundo por todos lados y sueños. Abrís Vos con vuestras cuchilladas lo inerte, lo que está allí como cosa y veis la libertad de las personas en un ámbito donde hay ser.
Continúa durmiendo pues que vienen más sucesos. Entre ellos quizás vendrá alguno valioso.
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