martes, 28 de junio de 2011

LA PERSONA FRENTE AL MUNDO

Ya te ves armado caballero y como persona haces frente a todos los hombres sin rostro del mundo y con tus actos elevados a la prosa interminable de los seres risibles, de propiedades sin sustancia. Ya te ves en campo abierto y el gozo te revienta por las cinchas del caballo, allí vas a la primera aventura que fue la defensa que hicistes del criado contra el patrón que lo azotaba, allí tratasteis de salarios y computasteis los azotes del hombre rico. Mas quisites resolverlo en base a la nobleza de quien era rico pero que no era caballero como bien lo señalaba Andrés, el joven azotado cuya voz clara queda grabada en nuestra alma como la de Tersites en la Ilíada.
Sucedió lo que podía suceder con mayor probabilidad: creemos deshacer entuertos, creemos en la efectividad de la enseñanza de la verdad, pero dificilmente entre un rico en el reino de los cielos o un burlón. Se sabe: nada es imposible para Dios. Tú ibas con dicha por la paráklesis y el malo se regocijó con su burla y con su crueldad. A cada uno lo suyo: la persona frente a quien obra como los hijos de este mundo, obra como todos los que nunca se han visto como persona, solamente medida por Dios.

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