No quiso acordarse el autor del lugar donde vivíais. Parece haber comenzado como en los cuentos de hadas creando una atmósfera amplia y deliciosa. Sin embargo saliendo por la puerta falsa de un corral comenzasteis a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel. No mucho respeto te tuvo el autor, diciendo que se te derretían los sesos si algunos tuvierais. Cierto que él era muy amigo de chascarrillos como padre de Sancho que era.Mas creo que luego hubo de arrepentirse por apresurado. A tí te halló formado y te puso en estampa. El dice que se proponía desautorizar los libros de caballerías aunque habla de ellos con entusiasmo literario. Amadís, contra quien nada puede decirse, Y LOS CABALLEROS se nos vuelven ahora símbolos y quisiéramos más imitarlos a ellos que compartir nada con los personajes del mundo hallados en la narración. Pero esto lo da a entender el autor desde el comienzo.
Mejor fue veros en campaña luego de la descripción célebre del inicio acerca de que comíais un palomino de añadidura, vestíais los días de entre semana un vellorí de lo más fino y que eras gran madrugador y amigo de la caza y leíais en los ratos de ocio (que eran los más del año).
Mejor que toda lectura fantástica fue el veros cabalgando y llegando a la venta. Se experimenta deliciosa libertad en todo aquel día en que lleno de propósitos ibais por aquel campo hasta que el hambre y cansancio os recordaron laqs necesidades de todo hombre. Allí en la venta os enfentasteis con el embotamiento de los personajes del mundo real en que hoy nos vemos nosotros ante las panatallas de televisión ¡Ventas mundanas son esos ratos de los televidentes que no tienen ocio fecundo.
Pero esa es otra cuestión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario