Os veo alumno mío mustio. Desde hace muchos años que os veo (desde vuestros quince y ayer habéis cumplido sesenta y cinco) y a más de notaros demasiadamente perplejo hoy os pido que reveléis lo que os aqueja”.-
Señor caballero de la Triste Figura mis dolores, ni más ni menos que los vuestros y que los de cada mortal en esta tierra son anejos a los hijos de Eva que en María hicieron su eclosión en la cruz. Y vos sabéis que mi consagración es a ella en esta porción de tierra de mi valle tras la sierra. Y has de saber que me propongo como Vos desfacer entuertos, los de mis prójimos que están sin la protección de la fe y otras virtudes contenidas en la moral cristiana, por medio de la incesante oración que nos dejó mandada nuestro Señor Jesucristo, es decir que planeo hacerme santo, como Sancho en su momento os propuso y como Vos mismo ensayasteis en la Sierra Morena orando, meditando y contemplando. Vos salisteis ota vez al mundo y yo debo poetizar el adentro de la Sierra, la permanencia que no es asunto de novela porque parece inmóvil. Así lo digo en un poema Alrededor del ser o Aletheia.
Es cierto que me halláis demasiado abrumado y de continuo hallo el sobrepeso en predicadores sutiles que dicen que el Evangelio es alegría y no reposa sobre la angustia y que concluyen con esta exhortación: Dios quiere que seáis felices. El mundo es una fiesta para ellos, Vos lo sabéis porque los halláis a contra mano en vuestra ruta.
No quieren los tales recordar la definición del Filósofo: felicidad es la que surge del acto interior del alma racional conforme a la virtud más alta. Es resultado del acto de la virtud que comprende a todas las virtudes y tiene como complemento al gozo que adviene en ese acto semejante al de Dios, de acuerdo al cual debemos divinizarnos. Es decir: desmundanizarnos. Dejemos pues la Ética a Nicómaco, amada por Dante, en la cual yo hice mis primeras armas en la docencia en felícísimos días. Dejemos para otro lado la Suma Teológica y en especial la segunda parte que también ha atravesado mi vida de caballero de la enseñanza donde deshacía los agravios posmodernos y los entuertos escandalosos que provienen del pensar superficial de los modernos, por ejemplo la invasión de los valores.
Dejemos la escuela Stabat Mater que ya jubilado fundamos con un amigo (diácono y gordo, ya que vuestro autor dice ser equivalente de bueno) para seguir y proseguir las cuestiones de La Suma vista como ciencia sagrada o IMPRESIÓN DE LA CIENCIA QUE HOY POSEEN LOS BIENAVENTURADOS EN LOS CIELOS, según dice la cuestión primera que tantas veces he leído y que hasta fue arma de desafío en la facultad en su época de ultraizquierda cuando elegí como tema libre precisamente la cuestión primera en un examen de la moderna epistemología.
Dejemos pues la paradoja de mi tristeza estando ya en los cielos con la impresión viva de tal ciencia sagrada. He deciros que lo que hoy notáis en mí es cierta vergüenza de haber pecado”.-
¿De qué pecado os confesáis? Si lo podéis decir a un caballero pues somo casi sacerdotes…”-
Pues bien os lo diré: recién tope con el prólogo de vuestro autor, luz de mi adolescencia, que hice copiar a mi nietos en felices días y está entre mis archivos. Al leerlo con sumo gusto me arrepentía frase tras frase de haberlo criticado por la actitud que creí ver frente a vuestra persona. Realmente quien escribe ese prólogo no puede desconocer nada. Pero ahora estoy pensando que si es verdad como dice que los escribió al final de la obra él ya habría visto la verdad que asiste a vuestra persona y la defección de ella que corresponde a esos hombres del mundo que atravesáis en vuestra ruta.
De todos modos cuando yo vi a don Miguel al escribir mi prólogo a mi todavía no acometida aventura de la novela TIEMPO SAGRADO estaba él muy serió y era otro que el que suele aparecer en sus graciosas líneas”.-
“Ya que lo mencionáis ¿para cuando es la salida de la escritura de vuestra novela que estoy esperando como tercera parte de mi historia? Ya que ereis quijote en todo por lo que os conozco desde hace ya cincuenta años y mucho me holgaría de ver y de oír las meditaciones perdidas en la Sierra Morena dejando ya la finitud incurable del mundo que bueno o malo, mejor o peor MUNDANIZA y por ende DESPOETIZA”.
“Intentaré cumplir con vuestras expectativas ya que vuestro autor me dio licencia ya para ello y vos hoy me armáis caballero de la Sierra escondida.”-
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