viernes, 27 de mayo de 2011

EL ENVÍO A LA VERDAD

¿Quien os vino a buscar sino el Espíritu de la Verdad que está con nosotros? Y salisteis al camino trillado por los hombres desde vuestra alta humanidad atesorada en el secreto donde orabais, en tu aposento colmado por libros (por palabras, palabras al decir de Hamlet) por donde los rayos del sol penetraban para que de claro en claro volara tu pensamiento obediente que buscó la libertad: aquella enamorada de lo bello y fuente de dignidad para el hombre, aquella precisa armonía, única y perfecta en pos de la cual andaba vuestro Rocinante movido por ella, cuando el gozo le reventaba por sus cinchas ¡Esa libertad que pregustabas cabalgando hacia el horizonte!y que no la sabe quien no la prueba. Ex-per-iencia, cmino real del individuo real, la persona, no representaciones o moralinas liberadoras. Don Miguel II expresó aquello célebre: ...señal que cabalgamos.
Erais, caballero de los Leones, fenomenología de la libertad: en tí se mostró cuando salisteis alborozado por la puerta falsa de un corral al donoso campo de Montiel. Y lo que en tí se mostraba pretendiais promover entre las gentes de ese mundo encerrado en sus cosas, como todo mundo. Seguramente os sentíais asfixiado en él y por eso pretendisteis dar libertad en la libertad que en tí explotaba.
Quien os envió a la verdad os hacía verla y a eso le han llamado ideal aunque es la IDEA que en tí se mostraba la que veías en el horizonte.
El caso fue que salisteis por los caminos a contrario sensu de los hombres y os salían al encuentro ellos, cautivos de los tiempos cronometrados de sus oficios, que no veían lo que en el interior de ellos mismos estaba (por más que la epístola a los Efesios podía ser leída y predicada. Y al verlo en vos tampoco lo veían; pues veían tu apariencia entre las apariencias, es decir en las cosas, que son y que no son, el camino de la mezcla y la conjunción de los "pero": "esto es así pero...". Nadie sino vos veia el absoluto simple de lo que es en lo que debe ser, que llaman "ideal" frente a lo "real", como si esa división pudiera ser otra cosa que una abstracta fijación del poder inmediato del entendimiento.
El absoluto simple, la verdad misma que es ella misma y no una cosa, porque mide las cosas haciéndolas verdaderas con un sí, sí, no. no. La medida del mundo, que no puede recibir el Espíritu porque no le ve ni le conoce es lo que llaman realidad y allí están los cautivos que vos liberáis, empezando por el simple Sancho Panza, que representa a todos los que con el buen ejemplo del hombre paradigmático donde brota la persona por obediencia al ser responde a sí mismo.

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