La liberación de los galeotes además de ser un testimonio de perfecto arte es para los modernos un ícono. Así os han representado en la película rusa como un liberador de las cadenas de una sociedad determinada. Creo recordar la épica de la liberación subrayada en la versión rusa. La esperanza del cambio del mundo es signo de modernidad singular.
Una película ya posmoderna os muestra, en cambio, en la pura enajenación, en una nada de mundo. Allí sí se ve el campo y no hacéis nada más que refrescaros. Os ve en una cotidianidad vacía.
En realidad la liberación de los galeotes, motivo de la manifestación de lo absoluto de la libertad, tiene en vuestra historia cervantina como consecuencia el ingreso en las entrañas de la sierra donde, sí, encontraréis un plenum de acción dramática amorosa y una ocasión para que avancéis hacia el fundamento de la acción: la contemplación.
El camino hacia la sierra es todo un programa que te muestra más espiritual en un marco de amores infelices de los personajes románticos que allí aparecen, llenos de sentimiento y de locura. La narración de Cardenio enriquece la sierra Morena y ya nos hemos ido de la prosa de la vida. Poéticamente habita el hombre.
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