No sé con qué fundamentos señor don Quijote desde vuestra innominada aldea os lanzasteis a lo que es esencia de la modernidad en sentido amplio:la libertad. La tradición española tan vilipendiada por Felipe II y la dureza de su condición no impidió que tú hayas salido a la libertad absoluta y os hayáis internado en la espesura de bosques y montaña para asirla. Se experimenta la libertad plena con tus salidas y la dirección que llevas fuera de lo que podemos llamar gran "mundo": os habéis hallado entre cabreros y gente que acude a sórdidas ventas y vuestro Rocinante os conduce al campo libre y a la montaña recogida donde no os estorba no encontraros con las gentes porque vuestra imaginación creadora os pone ante ejércitos y aventuras apropiadas al caballero andante. Y sin duda ahora se revela el fundamento de vuetro andar: LA LIBERTAD.
Con seguridad y sin nada imaginar os enfrentáis con los guardias de los galeotes a quienes liberaréis de esa pena atroz con sola esta razón: van contra su voluntad. Aquí está el Nuevo Tiempo pintiparado.
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