Entrasteis en la Sierra Morena para permanecer en un lugar bien escondido ¡Cómo suenan allí las palabras del diálogo con Sancho! ¡Qué vivos parecéis en medio de peñas, prados y arroyuelos! Llenos de humanidad resplandecéis en lugares tan puros cuanto hermosos a los ojos de quienes sufren los lugares mundanos.
Creo que desde que lo leí por vez primera me capturó más el ambiente que lo sucedido allí que fue el encuentro con Cardenio y la lectura de su historia interrumpida de muy buena composición.
Mas lo que aquí sobresale, lo hemos dicho y lo subrayamos, son las personas en medio de la pura naturaleza, la cual será ocasión de ensimismamiento y fue lugar músico, es decir de la pureza de la Musas, según fueron invocadas las náyades y fueron compuestos poemas por parte vuestra (creo que el autor no estuvo muy feliz con el verso que os adjudica,), cuyo asunto es la esencia de la mujer.
Justamente el conflicto nació de la afrenta contra la reina Madasima de parte de Cardenio, el decepcionado por su dama, Luscinda. Don Quijote, no pudisteis sufrir la afrenta contra la pureza de aquella reina, el comentario soez y reñisteis con el loco Cardenio que contó el cuento o novela de sus desdichas (la siento como actual). Posteriormente se vio tu intención de honrar a Dulcinea con la penitencia imitando al desdeñado Amadís y no a Roldán por la infamia de Angélica. Diferencia hay de hombre a hombre entre ti y Cardenio, de loco a loco. Él violento, tú pacífico y contemplativo.
Allí es que revelasteis cómo imaginabais a tu dama, sin necesidad de que ella fuera en realidad más que noble material para tu imaginación espiritual. Ayuno y penitencia os darán la licencia para la alabanza. Hay pureza máxima en el prado, la peña, el arroyuelo donde ejercitaréis la ascesis de vuestra caballería y máxima pureza es la que ostentáis en todo frente a los hombres que no se han diferenciado de su naturidad y mundanidad.
Los avemarías que rezasteis nos muestran la fuente de la estimación del caballero por la dama. Si Eva fue madre de la realidad María lo es de la nueva realidad que tiene a la mujer por fundamento y vos señor don Quijote sois un legítimo caballero: loco o cuerdo vuestro corazón es puro y vuestros ojos ven la novedad. Algunos se burlarán otros ensayarán haceros a su medida epocal moderna o submoderna. Allí está tu “ser santo e inmaculado ante su faz en el amor” como poetiza San Pablo en la BENDICIÓN ESPIRITUAL EN LOS CIELOS ¿Idealismo? Es su carta a los Efesios. Quizás hubieran oído acerca de Platón los que etiqueten así. Dejemos a quienes dejan lo mejor y se comen la paja.
Ya vienen con Sancho el cura y el barbero que son la quintaesencia del realismo sin rostro.
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