Luego del combate con el vizcaíno donde os dejasteis llevar por la ira os sumergisteis en un camino de conversación con vuestro Sancho Panza: "el pobre villano que se determinó a salirse contigo y servirte de escudero", que repite con ingenuidad:"sea vuesa merced servido, señor Don Quijote mío,de darme el gobierno de la ínsula que en esta rigurosa pendencia se ha ganado, que por grande que sea yo me siento con fuerzas de saberla gobernar tal y tan bien como otro que haya gobernado ínsulas en el mundo". La vivacidad del escudero no sólo llama la atención sino que os vuelve a vos verdaderamente más que caballero persona, un definido rostro humano,porque solamente puede verse uno en el otro uno consigo mismo. En este diálogo precisamente se experimenta la libertad del espíritu.
No se necesitan cosas que sucedan porque han surgido las personas.
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