Has de saber querido Don Quijote que vuestra nobleza contrasta grandemente con los que se llamaron hombres en los siglos de hierro que fueron los vuestros y son los nuestros. Allí y aquí se trata de realidad y como nosotros somos locos nos afirmamos en la clara noción de la edad de oro que en realidad es el día eterno del ser y no de los entes donde abrevan los realistas de la razón calculadora.
Vuestros monarcas con sus privados como lo fue el conde Duque de Olivares y sus nobles pragmáticos del momento y nuestros demagogos actuales con las masas liberadas del posmodernismo son los hombres de una multifacética edad de hierro.
Las personas están cautivas en esta caverna de las apariencias, hoy cibernéticas, y requieren de los andantes de triste figura. En medio del robledal tambien recabaron los personajes del inglés Shakespeare la libertad del claro (ejemplo: CÓMO OS GUSTA), antes que se cerrara ya LA MENTE en lo mundanal del pensamiento insular. Bien claro ellos vieron el camino del mundo, me refiero a los ingleses, una vez embestidos, como tú propusiste, por un solo caballero de muy abatida figura, el Mahatma Gandhi, que finalmente valió más que ejércitos poderosos.
¡Fue cierta tu "premática"! aquí estuvo tu realización don Quijote, en el brazo de la paz de este hindú que salió de su comodidad inglesa para tomar la resistencia pacífica con más firmeza que cualquier héroe conocido.
La paz de los bosques y la conversación de las personas fueron afines al contemporáneo de tu autor: William Shakespeare. Aquí junto a los cabreros se abre un claro que reconforta al cotejarlo con la cerrazón constante de lo que los historiadores corroboran soberbiamente como la verdad histórica. La verdad de ellos es sólo la del periodista.
Tú vela Señor, mientras duermen los escuderos llenos sus estómagos y santificados por el vino. Los campos y las florestas argumento tienen para los contemplativos que son ignorados por los hombres que no pueden tener despiertas a sus personas en lo íntimo del espíritu.
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