jueves, 18 de agosto de 2011

ROUSSEAU Y CERVANTES

Hagamos un paréntesis hermneutico para decir esto: La descripción de la Edad de Oro nos remite al Paraíso sin duda pero se vincula con la condición originaria del hombre que el caballero andante quiere restaurar. Y tal es la sabiduría del Nuevo Tiempo donde está inscrito el autor de esta historia: el hombre originario es libre y su personaje es la experiencia de la libertad. El discurso de la Edad de oro muy temprano muestra lo originario de este caballero que sale de su aldea bajo la luz santa del espíritu.
Con esto Señor don Quijote os defiendo del mismo autor que te presenta como loco escondido en el cura y el barbero. La contraposición con "este mundo" os pone por otro lado en lo que Miguel de Unamuno llamó "el Cristo español". ¡Sin embargo hundido en la naturaleza la bondad de sus hijos anda tan hermososa y señera como la has pintado frente a los admirados cabreros!

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