Admirable discurso el vuestro ante el ruido desconocido que tanto temos causó a vuestro escudero en noche cerrada.Tenían sed y escucharon ruido de aguas que se hicieron espantables con el estruendo que hacían unos batanes. La sed de la verdad en las obras os mueve mientras que vuestro Sancho arguye mejor que un escolástico para reteneros. Y es aquí donde el autor revestido de la dignidad de vuestra empresa se vuelve inmortal, digo en el diálogo que tuvisteis con un Sancho que se supera a sí mismo y se concretiza hasta el grado máximo, tras contar el cuento de la Torralva con el fin de dilatar la partida vuestra montado en Rocinante (a quien había maneado sin saberlo el amo) por el temor que le causaban los ruidos en la noche cerrada.
Él amarrado a vuestra pierna hizo lo que ningún hombre puede hacer por otro: sus necesidades. Esta situación ha sido descripta de una manera que podría servir para ejemplificar la buena literatura en todo tiempo y lugar. Vemos don Quijote a vuestro autor henchirse de espíritu conforme avanzáis en las soledades donde pensabais imitar a los caballeros en un estilo propio: el amor de caridad que reveláis en la amistad con el tierno Sancho Panza y el perfil contemplativo que se va dibujando en el progreso de vuestra marcha. FELICES LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA PORQUE SERÁN SACIADOS. Esa justicia es la santidad que os envuelve.
Cuando leí por vez primera este capítulo se produjo en mí tal impresión de humanidad que deshicisteis un futuro entuerto y socorristeis a un joven necesitado de espíritu. Me hicisteis feliz entonces y encendisteis una luz en el alma de las que nunca se apagan.
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