Don Quijote habéis salido con ganas de la venta como quien sale de la caverna platónica. Los fantasmas y encantados os oprimieron, a vos y aú a Sancho sin creer en ellos. Pero el tiene parte contigo. No pinta sin embargo vuestro autor el mal sino la ignorancia. Ese mal del maligno lo deja para el juicio final. Vuestro autor se burla e ironiza. Providencialmente la que conta vos ejerce no lesiona vuestra condición de persona ni la de Sancho, como he notado releyendo la historia.
Vuestro diálogo deleita no sólo por la gracia que causa oir a Sancho: "éstos solo vendrán a servir a los caballeros y al los escuderos que se los papen duelos". Vuestros razonamientos han venido a ser el condimento de la historia pero vuestras personas el fundamento.
El mundo borra los rostros, el mundo donde cada uno tiene sus intereses y el tiempo medido. En cambio el vuestro es pleno, adquirido en el camino de conversación. Y los intereses son universales como en moral absoluta. La libertad campea por eso vais por esos senderos medidos por el sol y las estrellas y concede ese gozo a quien lo leyere.
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